Introducción El bienestar animal no puede existir sin salud. Un animal enfermo, lesionado o con dolor vive en sufrimiento, incluso si recibe alimento y afecto. La prevención, la atención veterinaria oportuna y la no omisión del cuidado son responsabilidades fundamentales de cualquier tutor, rescatista o protector.
¿Qué significa salud en bienestar animal? La salud no es solo la ausencia de enfermedad visible. Incluye la prevención de enfermedades evitables, el manejo adecuado del dolor, la atención temprana ante signos de alarma y el seguimiento veterinario regular.
Prevención: la base del bienestar Vacunación, desparasitación, control de ectoparásitos, esterilización y chequeos periódicos previenen enfermedades, reducen sufrimiento y mejoran la calidad de vida. Prevenir siempre es más humano y menos doloroso que tratar enfermedades avanzadas.
La omisión también causa daño No llevar al veterinario, automedicar, esperar a que el animal “se mejore solo” o ignorar signos de dolor constituye una forma de negligencia. El sufrimiento por omisión es tan grave como el causado por acción directa.
Signos de alarma que no deben ignorarse Dolor, cojera, vómitos persistentes, diarrea prolongada, fiebre, heridas, decaimiento, dificultad para respirar, convulsiones y cambios bruscos de comportamiento requieren atención veterinaria inmediata.
Salud y animales rescatados Los animales rescatados suelen presentar enfermedades no tratadas, dolor crónico o secuelas físicas. La evaluación veterinaria inicial es indispensable para garantizar su recuperación y bienestar.
Marco legal en Colombia La Ley 84 de 1989 obliga a brindar atención y cuidados necesarios para evitar sufrimiento. La Ley 1774 de 2016 considera maltrato la omisión de atención veterinaria cuando el animal la necesita.
Tips prácticos de tenencia responsable Establecer un plan básico de salud, no automedicar, acudir al veterinario ante cualquier duda, cumplir esquemas preventivos y observar cambios de conducta o apetito.
Cierre Cuidar la salud no es opcional ni un lujo. Es una obligación ética y legal. Prevenir, atender y no ignorar el sufrimiento es una de las formas más claras de garantizar bienestar animal.
